¡Ah, la música!  Ha estado presente en la humanidad desde el inicio y nos acompaña en toda nuestra vida, exaltando nuestras emociones…

¿A que se debe nuestro gusto por la música?

No hay un área del cerebro especializada en comprender la música, sino que apreciarla es una función que articula muchas regiones del cerebro, los científicos han descubierto que cuando escuchamos música que nos gusta, un área llamada núcleo accumbens se conecta con el hipocampo (relacionado con la toma de decisiones) y con la amígdala (el centro de las emociones) durante esta experiencia el cerebro libera dopamina “la hormona de la recompensa”

Pero ¿por qué reaccionamos así sólo con la música y no con cualquier sonido? Nuestra afición tiene que ver con el reconocimiento de patrones: cuando escuchamos estructuras musicales y somos capaces de predecir lo que sigue, el cerebro se da una recompensa a sí mismo. Pero si los patrones son demasiado predecibles, se pierde el reto y no hay recompensa. Por eso nos gusta oír piezas musicales nuevas, pero que de alguna manera sean similares a los patrones que ya conocemos.

¿Cómo se construyen esos patrones?

Son muchos los elementos que componen una pieza musical, los dos más relacionados con los patrones musicales son el ritmo y la melodía, cuando escuchas una canción aunque la hayas oído por apenas unos segundos, estoy seguro de que podrás predecir el patrón

Algo curioso: para reconocer una melodía, nuestra mente no recuerda tan fácilmente las notas específicas como los intervalos, o sea las distancias entre los tonos, aunque cambiemos las notas específicas, reconocemos la melodía si mantenemos esa misma formación de intervalos.

Estas secuencias forman frases con variaciones que se repiten formando patrones y cada vez que el cerebro identifica uno de estos patrones libera una descarga de dopamina por eso puede llegar a ser adictiva una canción. ¡Felicidades, te has ganado una dosis de dopamina!

¿Por qué el cerebro se recompensa por reconocer patrones?

Según Darwin, la música podría jugar un papel importante en la búsqueda de pareja. Después de todo, los patrones sonoros les funcionan así a muchos animales: los grillos, los pájaros y las ranas. Por no hablar de las estrellas de rock o quienes llevan serenatas.

Más recientemente, se ha sugerido que el reconocimiento de patrones en sí mismo es una herramienta valiosa para detectar depredadores o encontrar comida: o sea, nuestra mismísima supervivencia, por lo que reforzar esa habilidad, usando la música, sería vital.

La música está en nuestra naturaleza humana

Somos una especie altamente social, y la música y la lengua están íntimamente vinculadas a nuestra imperiosa necesidad de comunicación. Mucho de lo que no se puede decir con palabras, se puede expresar mediante la música.

Por nuestra misma naturaleza social, la música juega un papel importante en la formación de comunidades. Los himnos nacionales, los cantos de la iglesia o las porras de los equipos de futbol son ejemplo de esto y en la vida cotidiana nos identificamos con aquellos que disfrutan el mismo tipo de música que nosotros.

En todo caso la música es de esos aspectos de la vida que aunque aparentemente no tienen una utilidad tienen la función más importante: hacernos más humanos.