Limpiar, barrer, fregar, ordenar los juguetes… Suele ser demasiado para las madres y la verdad es que los niños podrían echar una mano con estas tareas. Los encargos o pequeñas tareas domésticas son un medio eficaz de educar para la convivencia. Y las vacaciones, la época propicia para poner en marcha un plan de acción familiar. Pero no se trata simple y llanamente de repartir tareas y luego regañar si no las sacan adelante: asignar y supervisar encargos también es un arte porque implica saber qué y a quién encargar algo.

Las tareas de la casa no son solo responsabilidad de las mujeres

Lo más aconsejable es repartir las tareas pensando cuál puede ser más educativa para cada niño según su edad,  su carácter y aptitudes personales. Es importante demostrar que las tareas de la casa no son responsabilidad de las mujeres sino de todos los que viven en ella. Asimismo, se debe evitar establecer cualquier sistema de recompensas.

No hay que ofrecer nada al niño a cambio de que eche una mano con las tareas domésticas. El pequeño debe aprender el valor del orden y que eso no implica ninguna recompensa, sino que es una obligación de todos mantener la casa ordenada. Al contrario, hay que motivarles con frases como ‘Somos un equipo’, ‘Lo que hagas o dejes de hacer afecta a los demás’, ‘No ayudo por cumplir sino por servir’.

Cada familia tiene su estilo y en algunos hogares estos lemas pueden causar mucha risa. Asimismo hay que elogiarles cuando lo hagan bien, para que se animen. No obstante no se puede esperar un orden perfecto ni una recogida total, pero lo importante es que los pequeños aprendan a recoger sus juguetes y colaborar con los padres.

Encargos y tareas a los hijos para las vacaciones

Los encargos no son para aliviar la carga de los padres en verano o Navidades, ni para aprovechar el tiempo libre de los hijos, sino para hacerlos más fuertes para enfrentar la vida. Lo ideal y lo más recomendable es que lo pueda hacer el niño sólo, pero enseñándole unas pautas para que sea constante en el trabajo. Consejos sobre las tareas que el niño debe realizar todos los días:

– Hacer su cama

– Ordenar la habitación y el baño

– Recoger los juguetes, ropa y escritorio

– Avisar los desperfectos de su ropa y pedir ayuda para arreglarlos

– Guardar el vídeo que vio, el disco que escuchó, el libro que leyó.

Tareas diarias para los hijos

Se distribuyen entre los hermanos y pueden cambiarse a la semana o cada quince días.

– Ayudar a confeccionar el menú de comidas

– Ayudar a poner y a quitar la mesa

– Ayudar con el aseo (barrer, sacar la basura, pasar el polvo, etc.)

– Regar las plantas

– Ordenar las sillas

– Poner el canasto de la ropa sucia y luego llevarlo al lavadero

– Apagar luces y poner llaves a las puertas

– Regar el jardín

– Cuidar y alimentar al perro, gato u otro animalito

– Recoger el correo

– Bajar y subir persianas

– Organizar la cocina.

Encargos semanales para los niños

También se distribuyen entre los hermanos, pero como no hay que hacerlos todos los días, son de más larga duración:

– Sacar la basura

– Poner papel higiénico en los baños

– Juntar periódicos antiguos o botellas viejas para reciclar

– Revisar lo que falta en la despensa

– Ayudar a la madre a coordinar el menú semanal

– Distribuir la ropa del planchado sobre cada cama.

Es importante como padres tener una buena actitud aún si nuestros hijos no hacen bien el trabajo, aquí lo importante es motivarlos para que sigan aprendiendo trabajo en equipo, responsabilidad, diligencia, orden, y un sinfín de cualidades de carácter que esto conlleva, cuanto más los motives poco a poco irán haciendo mejor sus tareas, esto sin tener que estárselas recordando a cada momento.