Organizar el cumpleaños de un hijo es muy sencillo, o quizás no tanto

La paternidad nos trasforma y volvamos todos nuestros deseos e ilusiones en nuestro hijo o hijos. Cuando llega el cumpleaños de tu hijo, los padres celebran el aniversario de su llegada a la familia, pero también celebran el momento en el que se convirtieron en padres y madres. Celebran el día que jamás olvidarán.

Cuando vamos a organizar el cumpleaños de tu hijo, buscamos ideas en Internet, ideas sacadas de nuestros cumpleaños de la infancia, de los cumpleaños de hijos de amigos y familiares, etc. Pero no siempre es tarea fácil, ya que un paso en falso puede convertir un día de celebración en un día carente de entusiasmo para el homenajeado.

Cuando como padres empezamos a ser conscientes de este riesgo empiezan a surgirnos dudas y preguntas. A continuación veremos algunas de las más habituales y os ofreceremos algunos consejos para solucionarlas.

¿Con que edad empezar a hacer fiestas de cumpleaños para mi hijo?

La celebración de un cumpleaños se puede hacer desde el primer año de vida. Si bien es cierto, los primeros tres cumpleaños deberían ser íntimos, tan sólo papá, mamá, y bebé, pudiendo ser aceptable abuelos y tíos.

Es a partir de los 4 años que el niño ya ha empezado a forjar vínculos de amistad con más niños, y tiene una apreciación distinta de los regalos, los juegos y los elementos que componen el menú de merienda de un cumpleaños.

Número de invitados

El número de invitados es también un tema delicado junto con él: “a quién invitar y a quién no”. Existe una pauta para los primeros años que consiste en su edad más uno. Es decir para un niño de 4 años, se invitarían a 5 niños.  Esto les permite jugar con ellos y reforzar los vínculos a lo largo del día. Un exceso de niños implicaría que tuviese que repartir su atención entre todos perdiendo así una gran parte del protagonismo de la fiesta. Y debe ser el protagonista indiscutible.

Cuando ya van al colegio tienen ya más claro a quién quieren invitar y a quién no. Pero debemos empezar a concienciarlos sobre ciertas pautas que pueden ser consideradas de mala educación como invitar a todos sus compañeros de clase menos a uno o dos.

A la hora de entregar las invitaciones, es mejor que no sea al terminar la clase. Y se puede considerar invitar sólo a aquellos con los que forma “pandilla” en el patio del colegio. También aquí podemos aplicar la regla de su edad más uno. De forma que cuando tenga ocho años sólo invite a nueve niños/as.

¿Mi hijo ha sido invitado a un cumpleaños, debería invitar a ese niño al suyo?

Si se debería invitar a ese niño a la fiesta de tu hijo, si realmente tienen contacto habitual, si son amigos, o si son por ejemplo primos. De lo contrario no habría obligación ninguna ni debería estar mal visto. Ya que vuestro hijo habría acudido a su cumpleaños y ya había entregado un regalo, por lo que su compromiso social habría terminado ahí mismo.

¿Deben confirmar asistencia al cumpleañero?

Por supuesto, esto ayuda a los organizadores  (los padres) conocer exactamente el número de asistentes para poder organizarlo todo. Deberíamos confirmar asistencia nada más recibir la invitación, o si no cuanto antes. Se puede aprovechar justo ese momento para indagar sobre qué tipo de regalo le podría gustar. Si al niño le gusta la ciencia, el arte, los dinosaurios, qué clase de lectura le gusta, o que talla usa de ropa o calzado si se le piensa regalar alguna prenda.

¿Qué información debo incluir en la invitación?

Lo esencial es incluir la fecha, hora de Inicio y fin,  la dirección o lugar dónde se va a celebrar y además una o dos vías de contacto para confirmar la asistencia (o avisar de que no se va a asistir en caso de imprevistos).

Además podemos avisar de quién está realmente invitado a la fiesta de cumpleaños de tu hijo. “La invitación es para mi hijo de 7 años, pero además de asistir yo como madre ¿está también invitado mi hijo de 6 años? Si no aclaramos quienes están invitados en las invitaciones, debemos aclarar esto con los padres de los niños en el momento de entregárselas.

¿Cuándo dejarle abrir los regalos?

Este también es un tema delicado y debemos tener en cuenta la personalidad de nuestro hijo. El frenesí de la fiesta de cumpleaños de tu hijo se puede juntar con la locura del papel rasgado y del oleaje de regalos. Hasta tal punto que el niño no pueda apreciar debidamente cada obsequio, pudiendo crear una sensación de rechazo en aquel que le hizo el regalo.

Los regalos pueden abrirse al tiempo que se reciben o después de la tarta. También existe la opción de guardar los regalos e ir abriéndolos una vez que la celebración ha terminado. De forma que el día de fiesta continúe para el niño una vez que se hayan ido sus amigos, pero que a la vez nos da una oportunidad para hacer un seguimiento y ayudarle a valorar mejor los regalos sin sobre-estímulos externos adicionales.

Si hemos sido invitados, también podemos ser agradecidos

Además del regalo, podemos inculcarle a nuestro hijo algo más de buena educación, enseñándoles a crear una tarjeta de agradecimiento para el homenajeado. Los más pequeños pueden hacer un dibujo, cuando están aprendiendo a escribir su nombre, y ya más mayores su propia dedicatoria (sin importar la ortografía). Estas tarjetas muchas veces podrían guardarse con cariño si la amistad llega a perdurar en el tiempo.

Sin duda estas son sólo algunas preguntas que se nos pueden plantear en torno a los cumpleaños de los peques de la casa. Los cumpleaños son celebraciones con la familia o con los amigos que debemos aprovechar para inculcar buenos valores a nuestros hijos, tanto si son los homenajeados como si son los invitados.