Si tu hijo no quiere comer conserva la calma

La mayoría de padres y madres de bebés experimentan la sensación de desesperación cuando su hijo o hija no quiere comer o se niega a comer todo lo que ellos quieren que coman. Esta preocupación en situaciones normales, puede llegar a ser exagerada porque los bebés sanos pueden regular la cantidad de comida que comen ya que ellos saben cuándo están saciados.

En muchas ocasiones los padres pueden sentirse frustrados cada vez que le dan de comer a sus hijos y ellos no comen. Pero no es una frustración por enojo, sino por preocupación,  porque el pequeño no se esté alimentando suficientemente bien y le pueda perjudicar a su salud. Que los niños no quieran comer puede ser algo muy común y siempre preocupará mucho a todas las madres y padres del mundo.

No te obsesiones si tu hijo no come

Todos los niños tarde o temprano empiezan a ganar independencia y entran en  diferentes fases de desarrollo que implican no comer lo suficiente, pero esto siempre mejorará con el tiempo si se maneja adecuadamente. Es absolutamente necesario que no te obsesiones con el tema ni que tampoco te enfades ni le recrimines si no come. Es necesario que mantengas una actitud tranquila y positiva.

Comen para tener energía

La mayoría de los niños comen lo suficiente para mantenerse activos y con energía, incluso cuando rechazan la comida. Debes recordar que el estómago del bebé o del niño pequeño no tiene el mismo tamaño que tu estómago, por lo que no será capaz de comer mucho en una sola vez.  Si tu hijo no quiere más, nunca le fuerces a comer más cantidad. Trata de no preocuparte demasiado por lo que tu hijo come en una sola comida o en un día entero, es mejor que pienses cuánto come en una semana. La mayoría de niños pasan por fases de comer sólo algunos alimentos en particular y esto es una fase normal del desarrollo. Los niños suelen rechazar nuevos alimentos y es necesario que se le presenten muchas veces de forma divertida hasta que logren aceptarlos para comerlos, esto suele ocurrir sobre todo a partir de los dos años.

Establece una rutina de comidas

Es necesario que los niños sientan seguridad en su día a día y eso es también para la hora de las comidas. Los niños se sienten más cómodos con rutinas, porque saben lo que viene después y saben cómo actuar y qué es lo que se espera de ellos a cada momento. Es importante crear una tradición alrededor de la mesa para que aprenda cuándo toca comer y dónde debe hacerlo cada día. Es necesario que se coma en familia siempre que se tenga la oportunidad ya que aprenden por imitación y así podrán aprender hábitos saludables en la mesa. Si tanto tú como tu pareja trabajan a tiempo completo puede ser algo complicado conseguirlo, pero intenta que al menos en el desayuno o en la cena todos coman en familia o por lo menos uno de los padres.

Mantén una actitud positiva

Tú eres su modelo a seguir así que tendrás que ser entusiasta para que tu hijo se sienta más motivado a probar el brócoli. Deja que tu hijo vea lo feliz que te sientes cuando comes los alimentos saludables, así te imitará y disfrutará de las alabanzas, algo que le animarán a seguir comiendo bien. Si sólo le prestas atención cuando no está comiendo podrá empezar a rechazar la comida sólo por obtener tu reacción. Si él no se termina la comida en 30 minutos, deberás retirarle la comida sin comentarle nada. Acepta que ha comido suficiente y no le regañes por no acabarlo.

Hacer que las comidas sean un momento agradable

Si quieres que tu hijo se sienta feliz necesitará sentir que el momento de la comida es un momento agradable para disfrutar y tener bienestar. Es necesario comer lejos de distracciones como la televisión, juegos, mascotas o juguetes. Las distracciones sólo conseguirán que sea más difícil para el niño que se concentre para comer. Es mejor charlas sobre muchas cosas diferentes a un nivel en el que tu hijo pueda participar.

Deja que experimente con la comida

Si dejas que tu hijo coma con los dedos, le estarás permitiendo que toque y juegue con la comida y que así conozca mejor los sabores y las texturas. Además empezará a sentir que tiene control sobre los alimentos y eso también le impulsará a comer más y mejor.

No le pongas demasiada comida

Aunque quieras que coma una cantidad determinada es mejor que le pongas menos cantidad de comida y que si tiene más hambre que repita. Así sentirá la satisfacción de haberlo comido todo, y no te preocupes por si es poca porque si tiene más hambre te lo hará saber.

También puedes seguir los siguientes consejos para tenerlos en cuenta cada día:

Establece horarios de comida regulares para educar al estómago de tu hijo. Al ser siempre a la misma hora sabrá predecir cuándo toca comer y tendrá hambre.

No permitas que coma entre comidas principales porque podrían condicionar su apetito.

No utilices la televisión para entrenarle o distraerlo para que coma. Eso sólo conseguirá que coma menos.

No lo regañes si no come porque no le hará cambiar e incluso podría crear un sentimiento adverso hacia la comida.

Si quiere comer solo déjale que lo haga aunque se ensucie. Deja que tenga su propia autonomía y que disfrute de la comida.